Día del Libro.

 25 abril 2023

   Murcia, martes, las 8:30 y sin novedad.

   24 abril 2023

   Murcia, lunes 11:35 o doce menos twenty five, tú eliges. Vengo del Bajo de atender a Sara; el día es fenomenal, más de verano que de primavera, meteorológicamente hablando.

     Ayer, domingo, fue un día movido en casa: fuimos a San Antolín, estuvimos en la terraza del Jamón, comimos con mi nieto Gabriel, o mejor, comió Gabriel con nosotros.

     Mi nieto Gabriel fue, es y será siempre el mayor de mis nietos, que ejerce su magisterio en una escuela de Alicante. Nos dijo que van a Torreciudad toda la familia a celebrar con sus padres los primeros veinticinco años de casados. Y parece que fue ayer.

     Hoy es san Fidel en el santoral. Me recuerda a un amigo del abuelo Amós. El Fidel santo tenía la carrera de abogado, pero decidió entrar en la Orden de los Hermanos Capuchinos, donde llevó una vida de vigilias y oraciones. En Suiza sufrió el martirio por obra de algunos herejes.

    

DÍA DEL LIBRO

     Como ayer no dije nada, no hablé del día del libro. La elección del día 23 de Abril como día del libro, procede de la coincidencia del fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes, Willian Shekaspeare y Garcilaso de la Vega, en la misma fecha, en el año 1616.

   Aunque realmente no fue en el mismo día, debido a que la fecha de Shekaspeare corresponde al calendario Juliano, que sería el 3 de Mayo del calendario Gregoriano y que Cervantes muríó el 22 siendo enterrado el 23.

   La propuesta fue presentada por la Unión Internacional de Editores a la UNESCO con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.

     El 15 de Noviembre de 1995 la Conferencia General de la UNESCO, aprobó la propuesta en París. El libro más vendido de todos los tiempos es la Biblia con una cifra que supera los cinco mil millones de ejemplares en todos los idiomas del planeta.

 

     PESIMISTAS VS OPTIMISTAS

     El envidioso suele ser pesimista, triste; alguno lo disimula, pero como el demonio, al menor descuido te enseña el rabo. “Tararí que te vi”. ¡Cómo deben sufrir estas personas!

   En cambio los optimistas suelen ser alegres, joviales, eufóricos. Su felicidad es exultante. Quieren llevarte su alegría, transmitírtela como sea. Mira más por los demás que por él mismo.

   La diferencia entre el pesimista y el optimista es abismal. Tan diferentes son ambos que los filósofos dicen que las personas pesimistas pueden contagiar su pesimismo como la pesta. “Tate, tate, que me lleva al huerto”.

   El pesimista de todo habla mal, de todo se queja y no lucha, es negativo; el optimista, en cambio, es feliz, agradable y positivo. Son los extremos de un imán: uno repele y otro atrae.

   En cuanto al modo de conocerlos, si no los distingues a primera vista, hay formas de conocerlos con sólo observar sus primeras palabras o reacciones.

   Un filósofo cuenta que los conocía enseguida por su “pierna quebrada”. Este tenía una pierna derecha y otra algo torcida por una operación que le hicieron de niño.

Cuando alguien veía en primer lugar su pierna torcida, le decía “¿puedes andar bien con esa pierna?” sabía que estaba con un pesimista.

Cuando no reparaba en su pierna, ni menos se dirigía a ella en la conversación, sabía que estaba con un optimista.

 

PEMAN

     Decía Peman en un banquete: “Si los españoles nos reuniéramos a comer con más frecuencia, no nos merendaríamos unos a otros”.

                                                El abuelo Paco.

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