De lluvias.

 21 abril 2023

   Murcia, viernes, las nueve, sin novedad.

   20 abril 2023

   Murcia, jueves, las once y veinte, cielo azul y viento en calma. Los deberes hechos: Sara, bici, Soflama a los hijos, terraza a recibir vitamina A4, desayuno, y poco más. Ahora toca escribir.

Pero ¿de qué?

   DE LLUVIAS:

   He dicho en mi Soflama a los hijos que no llueve, que los Químicos como Pascual, inventen la lluvia artificial a la carta con átomos de hidrógeno y oxígeno. “Para una viña de mil metros cuadrados”, por ejemplo.

   La lluvia es como el cigarrillo, un pretexto o comodín que cubre el bache embarazoso entre personas que no saben de qué hablar -en el ascensor, en la sala del médico-; “¡Vaya tiempo, no quiere llover¡”. “Anoche dijeron en la tele…”. Y ya la tienen cumpliendo su papel de mediador.

   Hay lluvias inoportunas y lluvias oportunas: Si esperas con ilusión un partido de fútbol y esa tarde llueve torrencialmente, seguro que te hace maldita la gracia; pero si deseas quedarte en casa y ese día llueve, el caso es distinto.

   Hay lluvias festivas y lluvias terroríficas: Cuando vives en ciudad por donde pasa un río que puede desbordarse, tu instinto las distingue. Puede llover hasta que el agua corra por las calles; hasta que los parabrisas de los coches se rompan; hasta que las bocas de las alcantarillas no den abasto a tragar agua, que se formen lagunas y hasta lagos en las plazas. Pero de eso a que el río salga de madre y se inunde la ciudad, hay un abismo.

   Las hay desventuradas y venturosas: en el campo se las distingue bien. Si llegan acompañadas de granizo, como ejército cargado de metralla, son terribles; ¿tú conoces de los sustos de agricultores cundo ven nubes oscuras a punto de coger la fruta? En cambio, si en su tiempo llueve mansamente y en abundancia, la lluvia es santa, angelical, como una bendición.

   Hay lluvias silenciosas y lluvias escandalosas: las primeras no llevan ruido; las segundas van acompañadas de truenos y relámpagos como si de una guerra se tratara. Hasta a veces de la lluvia solo existe su fragor. En el campo y en el mar, esta parafernalia es horrorosa, el ánimo se encoge como si el mundo se viniera abajo hecho añicos.

   ¿Quién no quiere la lluvia? La lluvia es un don del cielo. De ella se nutren los ríos, se llenan las fuentes, se abastecen los pantanos, se riega el campo, se limpia la atmósfera… Pero daños, Señor, lluvias buenas y a su tiempo, que para sustos ya tenemos bastantes con los que vamos inventando nosotros.

   No nos mandes azotes en forma de lluvias o sequías. Lluvias, sí, pero lluvias sin más y a su debido tiempo; que hay veces que no llegan en tres años y luego, ¡hala!, toda de una vez. Ni lo uno ni lo otro, ¿sabes?, que te pasas o no llegas. Asi no, que te lo digan los de Etiopía o Somalia, que no la ven ni en pintura.

   Lluvia, sí, pero bien echada, ¿me oyes? Que si Tú no tienes formalidad, ¿quién la va a tener?

   PENSAMIENTO

   Deja de preocuparte por envejecer y piensa más en crecer.

   ¿LO SABÍAS?

   El Apocalipsis es el último libro del Nuevo Testamento. Apocalipsis significa revelación y fue escrito a finales del siglo primero por Juan Evangelista.

   HUMOR

   Un hombre para a otro en medio de la calle: ¡Alberto, cuánto tiempo sin verte!, ¡qué cambiado estás!

   -Perdone, Señor, pero no soy Alberto, me llamo Javier.

   -Pero Alberto, ¿también has cambiado de nombre?

   OTRO:

   El inquilino dice al dueño de la casa: “Tiene que venir a ver la cantidad de ratones que hay en la casa. Es insoportable. Si no acaba con ellos, no le pagaré más el alquiler”   .

   El dueño acude a ver qué puede hacer. Y viendo la casa con el inquilino, se le cruzan dos delfines.

   -¿Y esto qué es?, pregunta el dueño con los ojos muy abiertos.

   -No, no, no, vamos a ver primero los ratones; de los delfines hablaremos después.

                            Hasta el lunes, el abuelo Paco.

  

      

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