Robot limpiasuelos.

 16 marzo 2023

   Murcia, jueves, las ocho, sin novedad.                                                                                                      

   15 marzo 2023

   Murcia, miércoles, 11:19. Mi hija friega los pisos con la fregona, Francisco. No se arrodilla como hacía mi hermana, pero lleva el cubo con agua de un lado para otro. Cuando supe que  anunciaban un robot que hacía la faena, lo pedí. “Se acabaron las fregonas”, me dije. Recodaba a mi hermana fregando de rodillas y vi que mi hija y mi mujer se cansaban con el cubo.

   “¡Ya era hora!”,  exclamé, “desde hoy esto va a cambiar”. Pero no, fracasé en el intento. Cuando llegó SEUR con el paquete, se miraron con asombro las mujeres. “¿Qué lleva esa caja?”. Cuando estuvimos solos, lo solté: “Un robot para fregar pisos”. Sus miradas eran elocuentes. Como no lo habían pedido ellas, era un intruso el robot. Vi que no era de su agrado.

   -¿Tan mal lo hacemos nosotras? -dijeron.

   -No es eso -repuse-, es para que no os canséis.

   -Pues, no queremos ese aparato. Fue definitivo.

   -Hay en la vida cosas imprevisibles, incomprensibles. Esta fue una de ellas, Papa Francisco.

   Como daban unos días de prueba, pensé que había que devolver lo que con tanta ilusión había

pedido.

   Mi nuera, casualidades de la vida, elogiaba otro robot idéntico que su vecina había comprado. “Ella toma café mientras que el robot friega la casa”, dijo. Le conté lo que me había pasado con el nuestro. “¿Lo quieres?”, le dije. No se lo creía. Te lo regalo en pago de las Rentas que tú nos haces. Pensado y hecho. Vino Miguel con el coche y sin mediar palabra se llevaron la Caja con el robot limpiasuelos.

   CHALET

   Algo parecido me pasó con un chalet de la playa, Papa Francisco. Me invitó mi hermano a ver el chalet que había comprado por los Alcáceres. Ya allí, fuimos a ver el “piso piloto”, o de muestra, para enseñar a presuntos compradores.

   -“¿Qué precio tiene?” -pregunté con el asombro de mi hermano.

   -Queda uno solo, -dijo el vendedor-; se están vendiendo muy bien este año.

   -Pues me lo quedo. Con poco más compré el chalet, que estaban construyendo. Cuando lo dije en casa, saltó mi señora: “No quiero playa, ya tenemos casa en Santana”. Fue definitivo también. No llegó a ir ni quiso saber dónde se encontraba.

   -Eso es una mujer valiente -dijo el Papa Francisco.

   -Nada, como si fuera un demonio.

   -Es que podía serlo -siguió aún el Papa Francisco.

   Visto lo cual puse un cartel de “Se vende” y en poco tiempo estuvo vendido.

   La compra y la venta de aquel chalet tuvo lugar por aquellos años llamados “del pelotazo”, cuando muchos compraban y vendían para volver a comprar. En todas partes se levantaban casas que se compraban sin terminar y las vendían sin esfuerzo por una cantidad mayor si no era por el doble de lo que había costado.

   Cuando los Bancos daban créditos, cualquier constructor se hacía de terrenos para construir. Mi vendedor pensaría que yo iba como tantos a hacer negocio cuando puse el cartel de “Se vende”.

   ¿LO SABÍAS?

   En 2021, hace un par de años, se cumplieron ocho siglos de la colocación de la primera piedra de la Catedral de Burgos.

   El rey Fernando y el obispo don Mauricio deciden levantar una catedral según el nuevo estilo gótico, que se extendía por Europa.

   Se convierte así en la primera catedral gótica de la península y modelo para las siguientes. Su construcción fue muy rápida. Estaba dispuesta para el culto en 1230, año en que se realizó la primera consagración.

   Las obras continuaron hasta 1260, año de la consagración de todo el templo.

                                                                                                                        El abuelo Paco.

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