Oculista.

 23 marzo 2023

Murcia, jueves, las ocho, sin novedad en el alcázar.

22 marzo 2023

Murcia, miércoles, 11:45, o doce menos cuarto, con el piano.

OCULISTA

No hace mucho, fui al oculista. Se me cayó de las gafas esa pieza diminuta que se ajusta a la nariz. No te digo el nombre porque no lo sé, pero debe tenerlo. No existe nada sin bautizar.

Mi tío Jesús, de Elche de la Sierra, solía decirme: “¡Quién supiera el nombre de cuanto existe!”. Era obsesión la suya. Este trocito de metal que sujeta las gafas a la nariz, debe tener un nombre como la mesa, la silla o el bolígrafo.

Tú vas al óptico y dices: “Se me ha perdido esto de las gafas, ¿tiene otro?”. Y añades: “Es una pieza pequeñita que se ajusta a la nariz”. O tocas esa parte de las gafas para decir de qué se trata.

Debe tener su nombre. Mi tío Jesús no hubiera salido de la tienda sin preguntar por el nombre. Tal vez, hasta hubiera peguntado si se dice gafa o gafas, porque tratándose de una ¿por qué nombrarla en plural?

-También se dice pantalones y solo es uno.

-Será que siendo dos los calzones para que entren las piernas, o siendo dos ojos, admite dos formas de decir.

-Trabajo para la Academia, que no es para quebrarse con el esfuerzo. Es cuestión de decidirse y dar la norma: “Lo correcto es…”. Que el público quiere saber lo oficial, lo que debe decirse.

-Veo mejor que se fije en estas orientaciones que no en cambiar normas establecidas y aplicadas tiempo ha.

-¿A qué te refieres?

-A quitar la tilde a la disyuntiva “o” entre números, por ejemplo para que no se confunda con el cero. ¿Qué molestaba poner 3 ó 4 para que no se pensara en 304?

Hay reglas que no te explicas. Si está tiempo 3 ó 4 y ya nos hemos acostumbrado, y hasta enseñado en la Escuela a las generaciones nuevas de alumnos, ¿para qué quitar esa tilde sin beneficio para nadie?

Parece como si dijeran los Académicos: “Aquí mando yo, ¿qué te habías creído?”. Como si quisieran pisar al que enseña por pura envidia o vanidad. “La “o” entre números debe llevar tilde para que no se confunda con el cero”, decíamos siempre.

Y luego los niños cuando lean: “La “o” nunca llevará tilde, ni en la frase: “que vaya Juan O su hermana”, o en “le llevas ocho o nueve cestas con frutas”. ¿Qué pensarán de su maestro? No era tan sabio como yo creía. No sabía que “o” nunca lleva acento ortográfico.

¿Por qué hacéis eso, señores Académicos? Si nadie quiere o pretende poner en duda vuestra autoridad y sabiduría, ¿por qué?, ¿por qué? Es como si os da por decir: “Desde hoy se tiene que escribir “ayer” con hache y “hoy” sin hache, ¿estaría bien?.

A mí no me lo parece. ¿O es que lo que hizo un antecesor vuestro queréis quitar por revanchismo y poner en su lugar normas nuevas para que se hable de vosotros y quedéis en los libros como creadores de las nuevas normas ortográficas?

Yo pensaba que era de políticos suprimir nombres de los libros por otros de su Partido; pero no pensaba que llegaran a los sillones de la Academia esos tiquismiquis. “Debéis estar atentos a las nuevas directrices” parecen querer los doctos y sesudos académicos para que se hable de ellos.

                                                El abuelo Paco.

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