Música.


 

     12 marzo 2023.

   Murcia, domingo, casi las cinco de la tarde; tarde soleada y calurosa, más de junio que de marzo. Antes de comer, fuimos mamá, papá y Lina a la terraza del vecino -lo llamamos “Bar del Jamón- a tomar un aperitivo. ¡Qué bien se estaba tomando cerveza y tónica allí!”.

   No quiero repetirme, pero ya dije en otra ocasión: “¡Quién pudiera eternizar este momento!”. ¿No habría forma de parar el tren? Y aunque parara el tren que nos lleva volando, no se detendría el tiempo.

 

   Si por un milagro, el mundo se detuviera en el espacio, ¿tú crees que el tiempo se pararía? Vamos a imaginar el universo quieto, inmóvil, como sin cuerda, flotando los astros como pompas de jabón. ¿Que sería el tiempo. Un presente eterno sin pasado y sin futuro.


   MÚSICA

   La buena música es como un dulce para el paladar; los ruidos estridentes son como el sabor amargo: se rechazan. ¿En qué parte del cuerpo está quién determina que la música es grata o detestable?

   No es justamente el lugar lo que me preocupa;  es más, por así decir, el cómo. Es curioso que a todos nos agrade una música y nos desagrade otra. Lo mismo con un sabor o con la contemplación de un cuadro.

   ¿Llevamos dentro, con nosotros, un modelo de belleza?  ¿Es la especie humana la que determina el valor de una música, de un sabor, o de un cuadro? ¿Por qué una música gusta y otra no, un sabor agrada y otro no, un cuadro estimula y otro se rechaza?.

   Si en nosotros hay armonía, nos sentimos bien, pero, ¿es suficiente para que todo lo que se percibe en tal estado guste? Yo puedo estar armónicamente perfecto y detestar una impresión que me llega por el oído, por la vista, o por el gusto. No soy yo quien determina la bondad de un impacto exterior, sino que el tal impacto se acomoda o no se acomoda, a un sistema intenso, que es el que decide.

   Y como, en general, todos sentimos lo mismo, poco más o menos, quiero inferir que en todos el sistema de valores es el mismo. Es algo evidente. Ahora bien, qué sea ese sistema de valores, quién  lo haya puesto allí y dónde se encuentra, ya es más difícil de saber.

                                                                                               El abuelo Paco.

 

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