Con el presidente de los Estados Unidos.
29 marzo 2023
Murcia, miércoles, las ocho y media y sin novedad.
28 marzo 2023
Murcia, martes. Las once y veinte. Con los deberes hechos.
El Presidente de los Estados Unidos ha dormido en España, en la Embajada de su País. Todo han sido parabienes para este relevante personaje de la política.
Desde que bajó del avión, cientos de fotógrafos se encargaban de coger sus movimientos, un poco torpes por la edad; y otros tantos guardaespaldas de vigilar los alrededores. La Señora, con otras damas egregias de su corte, le acompañaban.
Fue recibido por el Rey Felipe VI, por el Presidente Pedro Sánchez y Señora, por los Ministros del Gobierno y público en general.
La importancia de llamarse Ernesto, pensé. Todo un Presidente de los Estados Unidos en España. Algunos no se lo creían, lo miraban con ojos como platos y les faltaba tocarle para creerlo.
El Ministro de Asuntos Exteriores de España llegó a la docena de reverencias de noventa grados.
Y Biden estrechando manos como el famoso que viene de triunfar.
-¿Cómo un cantante?
-Más: como un torero.
La comitiva pasa sin mirar a los que aclaman y hacen palmas.
-¿Cuántos días pasará en España, Presidente? -preguntan los periodistas.
-Hola, hola -contesta.
-¿A dónde va después?
-Hola, hola.
-¿Por qué la pena de muerte en su país?
-Hola, hola.
-¡Qué bien habla el español!-comenta otro.
-Ha respondido a todas las preguntas de la prensa -dicen luego.
La comitiva, por fin, salió del aeropuerto y entró en Madrid con unas medidas de seguridad que no dejaban ver a dos kilómetros.
Yo me acordaba de otra ocasión parecida en tiempos de Franco. Un mes pasaron los habitantes de un pequeño pueblo aragonés limpiando calles, adornando balcones y hasta poniendo letreros con piedras pintadas en los montes: ¡FRANCO, FRANCO!
Cuando llegó el día, todo eran coches que pasaban deprisa en una comitiva interminable.
-¡Ya llega, ya llega!
-¿Por dónde?
-En el coche que viene detrás.
-¿Qué coche?
-Ya pasó.
Alguien dijo que había visto al Caudillo en un coche a través de unos cristales oscuros. Otros dijeron que iba durmiendo.
Lástima de trabajo y de ilusiones por ver al General de los Ejércitos.
Y con Biden pasó lo mismo. Del avión al Palacio Real; luego a ver al Presidente Sánchez y a dormir.
Temprano ya había partido para Bruselas. Una visita relámpago, visto y no visto. Que así viven estas personas de altura.
CON EL PRESIDENTE
-Tu país es bonito, Presidente.
-Llámame Pedro, por favor.
-¡Cómo me gustaría conocerlo, Pedro.
-Eso está hecho, Joe.
-Es que con los guardaespaldas…
-Nos disfrazamos y nadie nos conoce, Joe Biden.
-No es mala idea, así pasábamos desapercibidos. Pero el Norte lo dejamos: me han dicho que es peligroso.
-No. Joe, te perdías lo mejor. El Norte de España, de Galicia a Cataluña es divino.
-Bueno, Pedro, tú verás. ¿Por dónde empezamos?
-Y si nos va bien, luego hacemos lo mismo en tus Estados americanos.
-Hecho, colega, prepara los disfraces. ¿Se lo decimos al Rey?
-No, no, que los Borbones, ahí donde lo ves, no quieren bromas de esta clase.
-¿Y a las mujeres?
-Tampoco; ellas que vayan a Museos y a teatros. Les decimos que vamos de visita oficial unos días y ellas al Museo del Prado. Será que no tienen donde ir. ¿Conoces el Museo del Prado?
-No me suena.
-Bueno, luego te lo cuenta tu mujer, que veo que no estás al tanto de la cultura española.
-Con sinceridad, Pedro, no me lleves a lugares aburridos, yo quiero ver flamenco, guitarras, mujeres… ¿tú me entiendes?
-¡Vaya si te entiendo, Joe Biden, quieres aprovechar el poco tiempo que te queda.
-Entonces me desperté. Había soñado.
El abuelo Paco
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