Cierto día.

1 febrero 2023: Santa Brígida

   Murcia, miércoles, las 8:51 en mi reloj. “Un mes y otro mes pasó, y un año pasando había, mas de Flandes no volvía, Diego que  a Flandes partió”. Perdón, el día amanece tranquilo por arriba y por abajo.

   31 enero 2023

   Murcia, martes, 11:25 en mi reloj. A las siete y media me llamó Lina, según lo acordado anoche. A las ocho fuimos al Centro de sacar sangre, por Centrofama. La vampiresa se ganó en la faena dos orejas y rabo.

   Me dio la noticia de la muerte de mi endocrino don José Ramón. ¡Qué prisas algunas personas! ¿Se leería el libro que le regalé dedicado? “A mi endocrino, doctor Cuenca, que cuida mi sangre como pastor de sus ovejas”, creo que le puse.

CIERTO DÍA:

Pascual-Jesús amaneció constipado y con fiebre. Toñi fue a la farmacia por medicamentos. Formaba parte ya de la familia, era un miembro que sin darnos cuenta, como quien no quiere la cosa, se iba introduciendo en la familia.

   ¡Cómo los días, quedito, quedito, van trayendo lo que tiene que venir! La vida es así, como la tarde y la noche, seguidas, sin adelantarse la una ni retrasarse la otra, sin pisarse, primero una y luego otra.

   Queremos intervenir nosotros en los acontecimientos de la vida y hasta creemos, vanidosos, que por nosotros ocurren, cuando lo cierto es que llevan su curso natural sin tener en cuenta para nada que existimos: Primavera, verano, otoño, invierno; mañana, tarde, noche; infancia, juventud, madurez; primaria, media, superior…

   ¡Qué ilusos si pensamos que las cosas ocurren por nosotros! Quizás que nuestro concurso perjudique, como el tallo de una flor si le estiramos para que crezca antes. Dejemos que la sabia, la sapientísima Naturaleza, nos depare en cada momento lo que corresponda.

   El tema se repite en mi cabeza; ¿quién lleva las riendas de la vida?, ¿todo va conducido a su fin particular? Algo nos dice que una fuerza superior, Alguien, nos lleva de la mano. Y que debemos dejarnos conducir confiadamente como un ciego de su lazarillo.

   Esa es la imagen: como el ciego se deja llevar por su lazarillo, así debemos ir nosotros por la vida. En el Padrenuestro lo expresamos: “¡Hágase tu voluntad!”. Confiemos plenamente en ella. Sea la que sea, será siempre mejor, la acertada, la que conviene.

   PADRE:

   Nadie nace siendo padre. Luego se hace. Y no se hace padre solo por traer un hijo al mundo, sino por hacerse cargo de él responsablemente.

   Ser padre significa introducir al niño en la sociedad, no retenerlo, no encarcelarlo o poseerlo, sino para ser libre.

   Un padre completa su acción educadora cuando ve que el hijo logra su autonomía y camina solo por los senderos de la vida.

   Cuando sabe que su hijo no es suyo sino que simplemente ha sido confiado a su cuidado. El Papa Francisco.  

                                Un tocayo del Papa Francisco.  

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