Atlétic.
12 febrero 2023
Murcia, domingo, 8:50 o nueve menos diez, en el comedor hoy, junto a la galería, ¡hay tantos sitios donde estar en la casa y tan pocos los que estamos en ella!, que ni la Zarzuela, con ser Palacio, la iguala. Allí son cuatro, creo, sin Rey Emérito, sin Reina Sofía, sin hijas ni nietos, sin Froilán, sobre todo, que creo que ha salido al abuelo, sin yernos ni amigos que llevan los que tienen tanto poderío. Aquí somos tres y pare usted de contar: papá, mamá y Lina. Y mucha paz, pero la paz no ocupa sitios, más bien los facilita.
11 febrero 2023
Murcia, sábado, 10:25; noche la pasada con ratos de lluvia, pero sin descargar fuerte. Vamos, que la sangre no ha llegado al río. Y entre que no llueve y Toledo que no deja que siga el Trasvase Tajo-Segura, los huertanos de Murcia no saben qué hacer para regar.
Mejor que sigamos con el viaje a Madrid que hicimos el año 1991:
CONTINUACIÓN:
“La noche estuvo marcada por Ángel -faltaría más- como ya nos tiene acostumbrados (¿sería otro Froilán, nieto del Rey Emérito?, pienso yo ahora en 2023). Yo ya voy curándome de espanto, pero mamá, cada vez, como si fuera la primera.
La una de la noche y sin volver. “Este hijo me quita a mí la vida”, repetía. “¿Dónde puede estar si a las doce no funcionan ya los Metros ni Autobuses?”.
Por fin llega sano y salvo y nos acostamos. Lo de sano es un decir. Sobre las tres estaba el hombre con una “gomitaera” de campeonato. “No hagas ruido, que no se despierte tu madre”, le decía yo.
Pero su madre, que no duerme o lo hace como las liebres, con un ojo cerrado y otro abierto, lo oyó, y a las cuatro estaba cambiando sábanas y fundas de cabeceras. Las chicas ni se enteraron.
A las siete llamé a mamá para que a las ocho estuviera en el Instituto de la calle San Bernardo ante su Tribunal; si no, ¿a qué habíamos ido? Fuerte como ella sola, se levantó, se arregló, y se fue. Los demás por aquí y por allá, algunos con resaca de la mala noche, pasamos la mañana.
Y mamá volvió con todo hecho, alegre y feliz, como si nada hubiera pasado. Que así es mamá de valiente. Comimos… y se fueron a ver más cosas: el Retiro -no, miento, el Retiro lo vieron por la mañana las chicas de oro, ellas solas, que tomaron el Metro y se lanzaron valientes al mar sin red ni paracaídas, el Palacio Real y cosas por el estilo. Yo me quedé en casa, pero luego sentí ansias y salí en su busca.
Con el Metro llegué a Sol, y por allí estaba sentado en una fuente, junto a una gran multitud, cuando ocurrió algo insólito: a los gritos de Atlétic, Atlétic, la Plaza se inundó de hinchas del Atlético de Madrid cortando la circulación.
En el balcón de la Sede regional, sobre el reloj de la Plaza, apareció la figura del señor don Jesús Gil y Gil, Presidente del equipo rojiblanco y Alcalde electo de Marbella. Con él otras autoridades del mundo de la política y del balompié. CONTINÚA.
El abuelo Paco.
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