Con Teófilo y Antoñita.

27 enero 2023

   Murcia, viernes, 8:35. Anoche me quedé a ver el partido Madrid – Atlético. Sé que sufrirían los Atléticos, pero unas veces se gana y otras se pierde. A mí me pareció justo el resultado.

   26 enero 2023

   Murcia, jueves, las diez, en el comedor junto a la galería. Mamá me acompaña cerca. Lina ya se fue y Marlén ya vino. Cada cual en su faena.

   Como todo queda escrito en un Diario, te copio lo que dije un día como hoy hace ya unos cuantos años:

   CON TEÓFILO Y ANTOÑITA:

   “Mejor día que ayer, que fuimos a Jumilla con Teófilo y Antoñita (vecinos y amigos) y no pudimos salir de casa. ¡Qué viento, qué frío, qué lluvia!

   Con todo, dijeron luego que lo pasaron bien. Y es que, sin salir del coche, fuimos a la iglesia de Santiago, subimos al Convento, llegamos al Collado y regresamos al chalet, donde encendimos una buena lumbre.

   Y comimos, claro. Teófilo se tomó con la comida, tranquila y distendida, tres vasos de vino. Y como el vino de Jumilla es cabezón, que se sube pronto a la cabeza, Teófilo se puso un tanto colorado y hablador.

   Antoñita le decía de vez en cuando: “¡Límpiate la boca, Teo!”. Y él sacaba un pañuelo, lo pasaba por sus labios y seguía hablando como si echara un discurso. Antoñita lo miraba asombrada y repetía: “¡Límpiate la boca, Teo!”.

   A los postres llegaron Juana y José María. Juana tenía necesidad de contar lo de su hijo Fulgencio y lo contó. Y, claro, tuvo que echar unas lágrimas porque lo requería el relato y quedaba bien.

   José María hablaba de las parejas de hoy (y de entonces). Y Teófilo, aún bajo los efectos etílicos, dio su opinión: “Yo no creo en la Democracia: en España solo dos cosas nos hacen razonar: el bolsillo y el palo”. Sus tiempos de Comisario de Policía eran de eso, y los añoraba por muchas razones.

   Cuando bajaron al Cristo, cubierto con un plástico, cerramos puertas y volvimos; José María y Juana al pueblo y los demás a Murcia. La tarde era de las más frías y desapacibles de la historia: llovizna y viento gélido racheado.

   Los jumillanos de siempre, con más valor que el Guerra, se apretujaban alrededor de las andas al son de los tambores.

   NOTAS:

   1-En el libro de Semana Santa se publica un trabajo mío titulado: “A solas con el Cristo” -tercetos encadenados-.

   2-Desde que vino Ángel de Valencia y trajo una cinta de música peruana, se escucha con harta frecuencia en la casa: es pegadiza, linda, agradable. Se oyen ocarinas, flautas, xilófonos y otros instrumentos”.

                                                El abuelo Paco.

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