El fútbol.

3 dicbre 2022: San Francisco Javier

   Vivió en la primera mitad del siglo XVI, misionero jesuita, permanecerá como la figura exponencial del misionero entre infieles de la Edad Moderna. Canonizado en 1622 y en 1927 nombrado “Patrón de las Misiones”.

 

   PENSAMIENTO: No hay como una disculpa sincera para acercar a dos personas.

 

   Murcia, sábado, las nueve y media; como ayer, sin novedad en la casa.

      2 dicbre 2022

 

      Murcia, viernes, 11:26, con el cielo nublado pero sin lluvias. Nada nuevo bajo el sol.

 

   Anoche jugaron España y Japón en los mundiales de Catar. Ganaron los nipones por dos goles a uno. El campo estaba a rebosar de público.

 

   ¿Qué tiene el fútbol? Unos irían a ver a su jugador preferido, otros a gritar simplemente, los más a ver ganar a su equipo.

 

   El fútbol, ya lo habré dicho, cumple una misión social de primer orden. Entre las quinielas, los viajes de seguidores, la ilusión de tantos por sus colores, los temas de conversación que se originan entre amigos y conocidos, las peñas, y tantos otros motivos que giran alrededor del balón, si se suprimiera el fútbol la sociedad quedaría aturdida, como asustada.

 

   Dijo una vez por televisión un premio importante de las letras españolas, que era absurdo que siguiera despertando pasiones el fútbol, que era un índice claro de la falta de cultura de los pueblos, de la escasa madurez intelectual de las personas.

 

   Puso a los amantes del balón como no quieran dueñas, incluyendo a don Lázaro Carreter, expresidente de la Real Academia Española y a muchos otros que iban a los estadios a gritar como córvidos en época de celo. Y no estuvo bien.

 

   Ya que he nombrado a don Lázaro diré que el “balónfobo”, si se me permite el palabro, era Sánchez Dragó. Y digo que no estuvo bien porque en un sistema democrático, cada cual es libre de hacer lo que prefiera, si no perjudica a otro.

 

   ¿No pensaba el señor Dragó en las alegrías que aporta el balón, que si en peso se midieran alcanzaría millones de toneladas?

 

   Cuando hay que pedir para una causa noble, nada mejor que ofrecer algo por el donativo: un bolígrafo, un calendario, un reloj… La gente compra mejor que da. Y un partido de fútbol es lo más socorrido para el engaño.

 

   Es lo que podían hacer en Guatemala, Costa Rica o Panamá para conseguir fondos en sus desgracias. ¿Cómo obtener pingües beneficios sin nada que ofrecer? Un partido con viejas glorias. Y la gente llenará el campo pasando antes por taquilla.  

 

   A cambio de algo siempre respondemos más, antes y mejor que sin nada a cambio.

 

                              Abrazos del abuelo Paco.

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