Volvimos sin saber dónde estaba.

 8 novbre 2022: San Atanasio

 

   Murcia, martes, las ocho y media, fresquita, fresquita la mañana. Sin novedad en el Alcázar, Mi General. Luego te cuento cosas.                          

 

   6 novbre 2022

 

   Murcia, domingo, las diez, en la habitación de la esquina, que ocupara mi hijo Miguel antes de casarse; el sol viste de azul el firmamento. Dijo Mónica ayer que sería así en el sureste peninsular. Y hasta nombró a Murcia que, por lo general, se la salta como si no existiera: “lloverá por Almería, por Valencia y por el resto de la costa del sureste”. Le falta decir por Murcia.

 

   En una ocasión, escribí una Nota para el periódico: “¿Acaso no ven que Murcia está ahí, muy cerca de Alicante, con un mar en su interior y pueblos tan famosos como Jumilla por sus vinos, Archena por su Balneario, Yecla por sus muebles, o tan preclaros como Lorca?”. Pues publicaron mi Nota pero luego ni caso: seguían suprimiendo la región murciana, lo cual no deja de ser indignante.

 

   -Tienes razón, que Murcia no es como Cataluña, que quiere ser independiente del resto del país. Murcia se quedó sin Albacete y no dijo ni mu. “Será mejor así”, pensó. Cartagena se enfada a veces y Murcia no se ofende. Es así Murcia y no se merece que la traten de ese modo.

 

   Por eso, cuando Mónica o Brasero se la saltan, correría a decirles que la nombren, por favor, que ella es también como el resto de las regiones.

 

   UN AMIGO:

 

   -Un día, mi Señora y yo fuimos a Alcantarilla.

 

   -¿Qué se os había perdido allí?

 

   -Fuimos al Cementerio; no habíamos vuelto desde la muerte de mi vecino Fernando hacía… diez o quince años.

 

   -¿A hacerle una visita?

 

   -No precisamente, que volvimos sin saber dónde estaba. Aunque estando en el cementerio era como estar en la casa de los que viven allí.

 

   -¿Viven?

 

   -Mejor, mueren. Si vas a hacer una visita a una amiga de la Coruña, cuando pisas tierra gallega te sientes ya con ella. Pues aquí lo mismo: si vas al cementerio de Alcantarilla a visitar a un difunto, cuando pasas las puertas del camposanto, puedes dar por hecha la visita. Y como no te van a dar conversación, con sentarte en un banco de la entrada sacas lo mismo que viendo su nombre en la lápida de su tumba.

 

   Pues eso. ¿Y a qué fuisteis, entonces?

 

   -A conocer el terreno, por si decidiéramos descansar allí luego para siempre.

 

   -¿Y os ha gustado el sitio?

 

   -Lo que se dice gustar, no. Si buscas silencio, mucho. Si juergas, poco. Con todo, es un lugar bonito y limpio, con muchos panteones familiares, retratos de difuntos y flores frescas. Como hace poco fue el día de Todos los Santos, cuando va la gente a visitarlos…

 

   -Ahora muchos quieren que sus restos se incineren.

 

   -¿Y qué hacen con sus cenizas?

 

   -Las meten en un frasco y se las dan a la familia.

 

   -El final será tirarla a la basura o al mar, porque fuera de los más próximos al muerto, ¿quién va a guardar un frasco con las cenizas de un difunto? “Guárdalo bien que ahí va tu tío”. “¿Para qué guardar las cenizas?”. “Un recuerdo”. “Yo no quiero ese recuerdo, tía; así que. cuando no me vean, lo quito de mi vista para siempre.

 

   ¿Conoces el Cuento de Aladino? ¿Y si saliera una noche pidiendo cuentas por no ser atendido como quisiera? No quiero, no quiero tubos con cenizas. El muerto al hoyo y el vivo al bollo. Y en una fosa de donde no pueda salir.

 

                   Hasta mañana, el abuelo Paco.

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