"¡Que viene el Coco!"
4 novbre 2022
Murcia, viernes, nada nuevo bajo el sol.
1 novbre 2022
Murcia, martes, las nueve. No me explico que Brasero diera mal tiempo para este puente de los Santos, ¿Sería para hacerles desistir a los que iban a salir estos días?
¿No se daba cuenta Brasero que podía aumentar la crisis con su vaticinio? Los hoteles y hospederías pueden quejarse y hasta denunciarlo.
¿Cómo olvidar que hoy es el Día de los Santos? No sé lo que escribí el año pasado, ni el otro, ni el otro, pero pienso que mencionaría algo sobre el miedo que pasábamos los niños. ¡Qué noche tan trágica la de este día! Y lo malo es que los miedos infantiles se mezclan con la sangre y no se van.
Si fuera posible ver el componente del miedo entre los glóbulos rojos, seguro que se contarían en cantidades superiores a lo normal en muchas personas mayores que de niños se asustaba con miedos y cuentos de aparecidos.
Ahora los niños se disfrazan como en Carnaval; van por la calle con caretas de calaveras. Todos saben lo que son “jalouis” o algo parecido. Término nuevo para la ocasión que procede de otro país. Pero por feo que sea y discutible en la enseñanza, nunca hará tanto daño como antes los ruidos, las velas y los sustos que, con premeditación y alevosía, nos martirizaban. No tiene nombre; lo que dijera es poco para explicar el mal que cometían con los pequeños.
¿Se correspondía el asunto tenebroso de este día con el que empleaban los maestros en la escuela con “el cuarto oscuro”? ¿O en las casas para que estuvieran quietos “como clavos”? Entonces no había televisión; fue un recurso general para lograr silencio.
Había que buscar otros medios que se repartieran entre “los palos” y los “cuentos de miedo”. Malo el uno, malo el otro. “El hombre del saco, que se llevaba a los niños malos” era otro recurso para mantener quietos a los niños sin fijarse en que los niños necesitan moverse.
El Coco, que no sé de dónde procede, ni qué era, asustaba con su amenaza a los más pequeños: “¡Que viene el Coco!”. El tono que se empleaba surtía su efecto, su carga de pánico cual descarga eléctrica. No sabían quién era el Coco pero lo temían.
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