Pascal.

10 novbre 2022: San León Magno

   Era famoso por su santidad de vida

   PENSAMIENTO: Dios juzga al árbol por sus frutos, no por sus raíces.

   Murcia, jueves, menos cuarto las nueve y sin cambios en la casa. Luego, Dios dirá, y que sean de contar, que si son terremotos y se llevan la oficina, ¿qué vamos a decir?

     

   9 novbre 2022

 

   Murcia, miércoles, las once y cuarto. Sin novedad en el Alcázar. Sigo leyendo “Pensamientos” de Pascal, de la Colección Austral, número 96.

 

   -¿Y por qué ese libro ahora? ¿Algo especial te hace escogerlo entre tantos libros que tienes?

 

   -Cualquiera me hubiera servido: volví la mano y cogí uno. No hay libro que no tenga algo bueno. Si tuviera tiempo leía uno o dos cada día, que hay muchos por leer. Estos de la Colección Austral son pequeños y de buena encuadernación. Yo tengo muchos.

 

   En una ocasión pedí en una librería los que tuviera de Azorín, de Ortega y Gasset, de Marañón y de Unamuno. Estos libros llevan al final un índice de autores por orden alfabético con las obras publicadas.

 

   Así veo que Pascal -Blas-, filósofo francés del siglo XVII, solo tiene publicado uno: “Pensamientos”.

 

   Debió de ser un fuera de serie este Pascal, ya que el mismo Descartes se resistía a creer que un niño de quince años hubiera escrito su “Tratado de las secciones cónicas”.

 

   Luego escribió otros libros científicos, filosóficos y teológicos alternando con sus estudios. El excesivo trabajo fue minando su salud y murió en 1662 sin haber cumplido los cuarenta años.

 

   Leo en la página 118: “Al ver la miseria del hombre, como descarriado en este rincón del Universo, sin saber quién le ha colocado en él, qué es lo que ha venido a hacer, lo que será de él cuando muera, incapaz de todo conocimiento, me espanto como un hombre a quien se hubiera transportado dormido a una isla desierta y se despertara sin saber dónde está y sin poder salir de allí. Y me admira cómo no cae en la desesperación con un estado tan miserable…”.

 

   “La mayor prueba de que Jesucristo era Dios son las Profecías…”.

 

   “Pero no fue suficiente que hubiera Profecías. Hacía falta que estuvieran distribuidas por todos los lugares y conservadas en todos los tiempos”.

 

   Mira por dónde, Pascal pensó en una isla desierta para ubicar al hombre que quiere saber cómo vino al mundo, para qué y quién lo trajo. Yo pensé en una manzana que se viera suspendida en el aire y le naciera un gusano que quisiera saber quién lo había puesto allí y para qué. Venía a ser lo mismo.

 

   Pascal dio con las Profecías para probar que Jesús era Dios. Una Profecía bastaba para reconocer a Jesús como enviado por Dios. También podía haber pensado en el Universo como prueba del poder divino. Es lo que vi yo como prueba fehaciente de que Dios existe.

 

   Pero, amigo Blas Pascal, creo que seguiremos donde estábamos: sin saber quién es Dios, cómo es, ni para qué estamos aquí. Y menos, o lo mismo, qué será de nosotros cuando nos vayamos.

 

                       Un abrazo del abuelo Paco.

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