Oficios que desaparecen.
21 novbre 2022
Murcia, lunes, las nueve, sin novedad en la casa. Los “mundiales” empezaron en Catar. Los vestidos de rojo perdieron el partido; ¿será un aviso para Luis Enrique? Ahí lo dejo. Cuando juegue mi nieto Fran -¿es este año que viene?- iremos a verlo, te lo prometo.
18 novbre 2022
Murcia, viernes, las once y media. Subo del Bajo de atender a Sara y de hacer bicicleta. Tiempo de lluvia: la gente va con paraguas abiertos unos y otros sin abrir.
Si dos se cruzan y uno lleva abierto su paraguas, lo más probable es que lo cierre y que lo abra el que lo lleva cerrado. Somos imitadores natos.
-¿Qué Santo se celebra hoy?
-Hoy celebran su Santo los que se llaman Hermenegildo, Teodosio, Eleuterio, Zoilo, Justino, Quintiliano, y otros.
-Con lo fácil que sería celebrar cada uno una hora para él solo, y no todos revueltos. Alguien pensará: “¡Cómo se quieren!, ¡qué buenos son!, celebran su Santo el mismo día como buenos hermanicos!”.
Y no ven que no es así. ¿Cómo los que se llaman Apolonio van a celebrar su Santo como si fuera de ellos solo? Verán con resentimiento, con envidia, aunque no lo digan, que no se acuerdan de ellos como de los otros.
-No te enfades, Teodosio, que los enfados traen males colaterales. ¿Has leído lo que dice la hoja del Taco? Que ahorremos agua, Teodosio, que usemos un vaso para lavarnos los dientes y que cerremos el grifo cuando nos lavemos las manos.
-¿A qué vienen esos consejos?
-Serán para muchos que son unos “gastones” de tomo y lomo cuando se bañan o cuando lavan el coche. Y ahora que viven en Comunidades gastan sin freno porque paga la Comunidad.
-Sí, Teodosio, que donde vive un carnicero consume como todos los demás juntos y no es justo.
-Pues es así, y como ellos miles. No me extraña que haya guerras. Entre gastos desiguales y ruidos se han convertido las viviendas en polvorines: unos pegan tiros, otros se tiran por la ventana y otros matan a la suegra.
-En poco tiempo ha cambiado mucho la situación: la gente se va a la ciudad, las ciudades se multiplican y se construyen colmenas de pisos apretados unos contra otros.
-No te das una idea: cada Comunidad con cuarenta o cien viviendas familiares sin poder moverse se convierten en cárceles o campos de batalla.
Los abogados son los que salen ganando: “que si hace mucho ruido y no me deja dormir”, “que si usa mucho el ascensor”, “que si mira por la ventana”, ¡qué sé yo…! un infierno, Ausencio, un infierno.
El abuelo Paco.
19 novbre 2022
Murcia, sábado, las once y media, día feo de viento y frío, que no deja salir de casa. Acabo de pedir, vía telefónica, Artrosilium.
Te dije que hay muchas formas de vender un producto: desde encerrarnos en un Hotel para ofrecértelo con regalos por la visita a anunciarlo por televisión; desde mandar Cartas por correo a la tradicional venta en los comercios. Otros venden en tiendas sus productos para los clientes que lo pidan, siempre con ganancias para el tendero.
-De estos quedarán pocos si es que no se han extinguido.
-Eso pensaba yo hasta hace unos días que vi al hijo de Santiago Marín en mi pueblo como siempre hacía su padre.
-Pero son los menos. Tal vez una muestra de lo que fue la venta del pasado.
-Por ser tan contumaz y recalcitrante, yo le haría una estatua a mi paisano en la Plaza Mayor de Jumilla como han hecho en Cehegín a los alpargateros. Y que tendrían que hacer con los carteros, que veo por las casas repartiendo correspondencia.
-Un Alcalde perspicaz debería fijarse en estos oficios que desaparecen y como recuerdo de que pasaron por la vida, hacerles una estatua.
-¿Es que el arado no se merece para la posteridad un monumento en la Plaza Mayor de las ciudades? ¿Y la cámara de fotos?
-Y tantas cosas más, Jerónimo, que no hay día que no se elimine algo. Antes duraban siglos pero ahora… ¡No hallé cosa en que poner los ojos que no fuera recuerdo de la muerte!, que dijo Quevedo. Todo está a punto de extinción o cambio.
Con el segundo milenio cogió la vida tal velocidad que todo se quedaba obsoleto en unos días. En los tiempos de nuestros ancestros, incluyendo a nuestros abuelos, igual vivían los padres que los hijos y los nietos, pero fue pasar el año dos mil y cambiarlo todo; la peseta se cambió por el euro; el teléfono por el móvil; la radio por la televisión… no quedó nada en pie.
Ya lo habré dicho: asustado vi que era un extraño en la sociedad, casi un marciano. Me puse en manos de mis hijos para que ellos me condujeran. ¿Dónde quedaba mi experiencia y de qué servía mi saber acumulado durante décadas? La vida había cambiado como un guante. Lo que antes servía ahora no era útil. Los mismos hijos se daban cuenta: “Eso era antes” me decían.
-¿Y las Escuelas? ¿Cómo iban a enseñar los Maestros a las nuevas generaciones? “Maestro, tú eres del pasado”, le decían. ¡Qué pena! Los que tenían hijos, como en mi caso, tuvimos la suerte de cogernos a ellos como el náufrago a una tabla salvadora.
-Es verdad, que las Escuelas tendrían que cambiar su papel.
-Ahora los Maestros tenían que enseñar a aprender y de paso aprendían ellos. ¿Les iban a enseñar la Tabla de Multiplicar si había calculadoras que apretando un botón mostraba el resultado?
¡Ay, don Ángel, nuestra Escuela tan querida ya no existe. Se quedó obsoleta, pero nosotros, que tuvimos la suerte de disfrutarla, no la cambiamos por otra. ¿Se acuerda cómo nos enseñaba el Sistema Métrico Decimal en la escalera? Decámetro, diez metros; Hectómetro, cien… Y hacia abajo: decímetro, la décima parte del metro; centímetro, la centésima parte del metro… ¿y la división con decimales?: 25: 0´25 con la prueba del nueve.
Ahora esto sabe a chino para los niños: “¿Para qué están las calculadoras?”, te pueden decir. Y a lo mejor llevan razón. ¿Para qué la división y la prueba del nueve? Con lo que gozábamos entonces, don Ángel, aprendiendo a nuestro modo.
Un abrazo del abuelo Paco.
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