La avaricia.

 5 novbre 2022: Santos Zacarías e Isabel, los padres de Juan Bautista. Isabel, ya anciana, queda encinta y se llena del Espíritu Santo al recibir la visita de María.

 

   Murcia, sábado, las nueve, nada nuevo…: bueno, sí, Ángel viene de Argelia, Pascual se va a Valencia, etc., etc.

  

   3 novbre 2022

 

   Murcia, jueves, las once y diez. Con los deberes hechos abajo, seguiré con la escritura o Soflama del día. Hoy en los medios se habla de otra discoteca con víctimas de la avaricia. Porque para mí es la avaricia de los oganizadores la que produce el desastre: donde caben mil venden cinco mil entradas.

 

   ¡Qué locura! Se frotarían las manos haciendo cuentas: cinco mil entradas por veinticinco euros, seiscientos mil. Negocio redondo. ¿Quién piensa en la desgracia que sobrevuela en el aire? A vender bebidas, que la música no decaiga, que entren los que hay fuera del local, todos caben aunque no puedan moverse, el caso es que la taquilla engorde.

 

   Cuando de pronto, ¿qué ha sido eso?, ¿tiros en la sala? El pánico cunde, quieren correr y no pueden, quieren salir y no ven la puerta. Pudo ser la noche más trágica que se recordaba en la historia de las discotecas. Como otro Titánic, una ratonera.

 

   Situaciones parecidas se han dado en aglomeraciones de campos de fútbol. Recuerdo ver en televisión que se desplomaban las gradas llenas de gente, cayendo cuerpos amontonados unos sobre otros en el suelo.

 

   AYER:

 

   Ayer escribí en la galería, sobre la mesa octogonal, con el diccionario de la RAE para consultas. Ansón, académico, dicen que aporta palabras nuevas para su RAE particular.

 

   -¿Tiene una Real Academia para él solo?

 

   -Es que la RAE para él es la Real Actualidad Española: Inventa palabras con los acontecimientos de la Política y los incluye en su diccionario.

 

   PORTÁTIL:

  

   Francis quiso comprar un portátil nuevo para mí.

 

   -Es que el que tienes no sirve -me dijo.

 

   -La verdad es que va teniendo achaques de vejez. De vez en cuando se borra lo que escribo y tengo que repetir el trabajo. Y el miedo es que se borre todo lo que hay escrito en el disco duro en un ataque o rabieta de niño mal criado guardado tanto material como guarda.

 

   Como sabes, y si no lo sabes te lo digo yo, cada día escribo una Soflama nueva en el cuaderno y copio otra   atrasada en el ordenador.

 

   Un día me llevé un gran susto: perdí varios meses escritos. No me preguntes cómo fue, que el ordenador me supera.

 

   Se lo dije luego a Miguel y a Mª José, y le faltó tiempo a esta para exclamar: “Eso lo hago yo sin sentir”. Quería quitarle fuego al asunto o alegrarme el espíritu como suegro. Se llevó los cuadernos borrados y empezó a copiar con ilusión.

 

   Pero, ah, con trabajo y niños no es fácil coger horas extra para otros quehaceres. Vio que sus buenos deseos se vieron truncados y se quedaron en agua de borrajas.

 

   Abrazos el abuelo Paco.

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