Fútbol.
29 novbre 2022
Murcia, martes, las nueve -suenan en el reloj de la iglesia-, todos levantados a empezar el nuevo día. “Semos madrugadores”. “Dirás somos”. “¿Tú también”.
28 novbre 2022
Murcia, lunes, 11:20, día frío y con viento, en la habitación del piano. Mamá oye su Misa en la tele. Marlén acaba de dejar libre mi aposento. Yo ya pasé mi Soflama a los hijos y amigos contando el día de Santana en Jumilla con motivo del cincuenta cumpleaños de Miguel, y la fiesta que organizamos la familia con algunas faltas justificadas.
En la Soflama digo que cada cosa en su tiempo y un tiempo para cada cosa. Cuento que don José, de cincuenta años, buscaba novia y cuando iba con Rosita de paseo y veía a su “cuñado” la dejaba sola y se iba con los amigos porque no aceptaban su noviazgo en la casa de Rosita.
Ayer jugaba España con Alemania en Catar. España, que había ganado por siete a cero a su anterior rival y Alemania, que venía de perder por tres a uno con el suyo. Prometía ser un encuentro emocionante.
FÚTBOL: A mi nieto Fran Tomás Muñoz, promesa del próximo mundial.
El fútboll despierta pasiones. Que ayer jugaran España con Alemania en los mundiales era un plato fuerte para los españoles. Ganar o empatar suponía volver a respirar, sentir de nuevo los latidos cordiales, salir de la asfixia en que estaban sumidos ya una semana sin fútbol.
¿Qué supondría la broma inconcebible de acabar con los partidos, de no acudir a los estadios, de no tener más fútbol? Sería muy fuerte el trauma para poder resistirlo. Y es que el balón, con todo lo que mueve, fue uno de los inventos más revolucionarios de la historia.
¿Y cuál es el secreto radical del fútbol? ¿Por qué despierta pasiones? ¿Dónde está su impacto vital que hace que sin él la vida cambie tanto, que suma al hombre en un estado de apatía o letargo difícil de superar?
El hombre por naturaleza es orgulloso y quiere ser más que los demás: no lo pises, que salta; no lo insultes que muerde; no lo desprecies que te fulmina. Somos así y no podemos remediarlo. Personal y colectivamente; a nivel de pueblo, nación o raza.
Así que al fútbol no solo se va a ganar al contrario sino a hundirlo, y, de paso, a subir nosotros. Hay una lucha a muerte con el equipo que nos representa por ganar al contrario, llámese Valencia, Celta de Vigo o Castellón de la Plana.
No digamos si el duelo es regional como Betis con Sevilla; se juegan la honra de un barrio contra otro barrio; son capaces de morir en la contienda.
O el Madrid con el Rayo Vallecano. ¿Qué no darían estos por ganar a sus rivales, los gigantes blancos? ¿Y el Español contra el Barcelona? Tres cuartos de lo mismo. El fútbol, en general, es la personificación del orgullo llevado a términos deportivos en los campos de juego con un balón como protagonista.
La gente grita y se acalora en las gradas con pasión si ganan sus colores, y se hunde en la mayor de sus tristezas y abatimientos si pierde su equipo. Tuve una vecina que todos los domingos me preguntaba: “¿Ha ganado el Madrid?”. Y es que su marido, del Madrid de toda la vida, iba a casa de un humor inaguantable si perdía.
Y si el fútbol hace felices a tantos españoles, rusos, italianos, portugueses, británicos, franceses, japoneses, americanos… ¿por qué acabar con él?
El abuelo Paco.
Comentarios
Publicar un comentario