Cumpleaños.

  28 novbre 2022

 

   Murcia, lunes, las nueve, sin novedad en el Alcázar.

 

 

   27 novbre 2022

 

   Santana, domingo, las diez y media, en el comedor. Tres en la casa cuando ayer éramos diecinueve celebrando los cincuenta tacos de Miguel.

 

   Faltaron, con falta justificada: Ángel, Raquel, Gabriel, Isabel y Fran. Ahora quedamos el cronista, en el comedor, junto a la terraza grande como este verano muchos días, con mamá y Lina en la cocina junto a la lumbre.

 

   Decían los del tiempo hace unos días, que este año no llegaba el Otoño, y menos el Invierno. Pero ha llegado: el fuego de la cocina se ha agradecido y se agradece por San Andrés en Santana.

 

   Como era tiempo de coger la oliva, no quedó nieto ni nieta que no se apuntara a la recogida como si fuera parte de la fiesta: Lina, Laura, Isabel, Jaime, Pablo, Fran y Miguel Ángel, dirigidos por el cumpleañero.

 

   Miguel entre otras sorpresas, recibió en la hora del café, un bello y cuidado reportaje con momentos estelares de su vida desde la infancia, con saludos de amigos de todas partes -alguno le recordaba qué los cincuenta son años de “sentar la cabeza”-.

 

   Yo, su padre, recordé que en Elche de la Sierra, con veinticinco años, conocí a un compañero Maestro, don José Rodríguez, de cincuenta. A mí me parecía mi abuelo. Sería porque buscaba novia y salía con Rosita Roldán.

 

   Cuando veía al hermano de Rosita, la dejaba sola y se venía con los amigos o compañeros. “¿Por qué haces esto? -le preguntábamos. “Porque en su casa no me aceptan” -respondía. Y es que, pienso, cada cosa en su tiempo. En la vida hay un tiempo para cada cosa y cada cosa tiene su tiempo reservado para hacerlo.

 

   Podría derivar en lecciones magistrales que aprendí con la experiencia, pero lo dejo aquí como lección ocasional a mis nietos y nietas que están en la edad de tomarlas.

 

                             El abuelo Paco.

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