Antonio Pérez.
3 novbre 2022: San Martín de Porres.
Murcia, jueves, las ocho y media. Sin novedad en el frente, mi General.
31 octubre 2022
Murcia, lunes, 11:47 en mi reloj, hora nueva. En las Noticias de esta mañana, hubo muchos desastres por el mundo: que si un puente se hunde en la India; que si en Corea del Sur mueren “como chinos” cientos de jóvenes en una discoteca; que si la guerra de Croacia continúa…
Yo, en mi rincón, mejor que el que empleaba la Santa de Ávila, que hemos visto estos días, por su santo, con sus andanzas, viajes y avatares, que ni cinco hombres la igualaban ni menos la detenían.
¡Qué mujer más inquieta! No me extraña que la princesa de Éboli, la del ojo tapado, se enfrentara a ella.
-¿Quién fue esta princesa que dices?
-Hija de don Diego Hurtado de Mendoza, que casó con el príncipe de Éboli. Era caprichosa; y a la muerte de su esposo poseyó una de las fortunas más grandes de España.
Se retiró entonces al Convento de Carmelitas de Pastrana que había fundado Santa Teresa a instancias suyas. Cuentan que fue amante del Rey Felipe II y de Antonio Pérez.
-¿Quién fue ese Antonio Pérez?
-Antonio Pérez fue un personaje que abusó de la regia confianza; tuvo relaciones ilícitas con la viuda de Éboli, y hasta mantuvo tratos con los flamencos sublevados contra el Rey. En fin, de todo había en aquellos tiempos del Siglo de Oro de las letras.
Santa Teresa, fundadora de Conventos, tuvo que enfrentarse a mil peligros que le salían al paso. Y los viajes entonces no eran con coches y aviones sino duros caminos a base de carros y mulas.
Como cruzamos un largo puente, bien está que recordemos que uno de los lugares a donde ir con la familia puede ser a visitar uno de los santuarios o monasterios que hay repartidos por España.
En algunos piden el más estricto respeto a la vida monacal. Quizás sea un aliciente más para buscarlos. La paz y tranquilidad que hay en ellos no se encuentra fuera.
Las Hospederías de los más de quinientos Santuarios y Monasterios como el de Santo Domingo de Silos, en Burgos, o la Hospedería del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, en Cáceres, proporcionan un descanso necesario para desconectar de la rutina y reponer fuerzas: ambiente relajado y excelente cocina.
¿Qué mejor que visitar el Monasterio franciscano de Santa Ana, en Jumilla? La ayuda que aportemos a los pocos frailes que puede haber en las celdas donde estuvieron Hibernón, Ayala, San Pascual, con la biblioteca y el museo vale la pena.
Yo de ti probaría. El ruido de la playa es constante; las noches en discotecas se conocen. ¿Qué mejor que ese contraste de ruido y multitudes al silencio y soledad del Monasterio? Los niños guardarían toda su vida semejante recuerdo como una reliquia bonita que les dieron sus padres.
¿Por miedo, quizás, a que los niños quieran quedarse entre sus muros para el resto de su vida? Y si fuera así, ¿qué mejor que pedir por los demás sin que nadie repare en ello?
Un fuerte abrazo del abuelo Paco.
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