Valcárcel.

 19 octubre 2022: San Pedro de Alcántara, siglo XVI, franciscano, amigo de Santos como Francisco de Borja y Teresa de Jesús, vivió frecuentes fenómenos místicos como visiones divinas, arrobamientos en público…  

 

   Murcia, miércoles, las nueve. Anoche, en el Hormiguero, conocí mejor al escritor cartagenero Pérez Reverte. Nació en 1951 y es Académico de la Lengua.

 

      18 octubre 2022

 

   Murcia, martes, las once y veinte. Con el piano, en la mesa redonda. Subo de la calle. Todo como ayer, pero distinto. Nadie se baña dos veces en las mismas aguas, que dijo Heráclito. ¿Pensaría el griego que la Tierra se mueve sobre sí misma y alrededor del sol?

 

   VALCÁRCEL:

 

   No sé por qué anoche pensaba yo en Valcárcel señior, que el cerebro es misterioso. ¡Cuánto gozaría en sus últimos años viendo que su hijo era el Presidente de la Región de Murcia!

 

   Antes que Cronista sería el padre de don Ramón Luis Valcárcel, Presidente de la Región. No reparamos bastante  en lo que ello le supondría.

 

   En cierta ocasión, le mandé al Presidente Regional dos libros míos que acababa de publicar. “Son dos ejemplares estupendos, que se pueden utilizar en cualquier momento para escapar de la fatiga del trabajo”, me contestó en una carta que conservo.

 

   En mi envío le decía que yo era más de La generación de su padre que de la suya. De Noviembre 96 hasta su muerte, más de quince años, este buen señor, Cronista de Murcia, gozó de las mieles del triunfo de su hijo en Política.

 

   Yo pensaba mucho en él cuando veía al hijo ir y venir, salir y entrar, llevar y traer, hablar y resolver asuntos en la Asamblea Regional, en la Moncloa o departir con el mismo Rey en la Zarzuela.

 

   Todas las miradas iban al Junior, pero yo veía cerca al Senior. ¿Cabe mayor orgullo para un padre que ver a su hijo en la cima de la gloria? Lo seguiría por donde fuera todas las horas del día, todos los días del año.

 

   Aunque nadie se fijara en él, yo sé que estaría cerca, gozando tanto o más que el propio hijo. Los que tenemos hijos comprendemos a Valcárcel padre en los años de gloria de su hijo.

 

   ¿Qué le importaría oír que las ayudas de Madrid no llegaban a Murcia; que el trasvase del Ebro se había cortado, o que las aguas del Tajo se perdían por la Mancha? Todo lo iría resolviendo su hijo, que eso era la Política: discutir, convencer y resolver problemas en los foros.

  

   ¿Sabremos alguna vez las conversaciones que mantenía con su hijo Presidente en la intimidad del hogar, rodeado de nietos? ¿Sabremos si alguna de las decisiones que tomara el hijo se las ofreció su padre? ¿Quién sabe lo que debe al padre la política murciana?

 

              Un fuerte abrazo del abuelo Paco.

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