Soledades.

   24 octubre 2022

 

   Murcia, lunes, las nueve, te cuento de ayer:

 

   22 octubre 22

 

   Santana, sábado, las once y media, en la puerta de la cocina, en la mesa redonda, con más nubes que claros en el cielo. El sol cuando puede, se asoma a saludarme: “¡Hola, estoy aquí!”, me dice y se pierde.

 

   Sí, hemos dormido aquí. Ahora Lina ha bajado a juntarse con unas amigas de Murcia, que vienen a visitar las Bodegas “Juan Gil” y a comer después con nosotros.

 

   Oigo el ruido de un avión que pasa por encima de las nubes. Y a Javi que habla con alguien en su puerta. Un gato pardo espera que le eche de comer. Verá pronto que mi cuaderno no es comida para gatos y me dejará. Mamá oye Misa en el comedor. Es su Misa de las once en la cadena Trece.

 

  -¿Cómo verán la lluvia que lloviera desde el avión que ha pasado?

 

   -Por encima de las nubes tomarán el sol como en la playa y verán que por debajo se escurren las nubes como esponjas.

 

   -Será divertido el espectáculo: “Mira, Juan, ahora llueve por Jumilla y el Roalico”.

 

   -Es que nos encontramos, Josefa en medio de la troposfera. Como sabes, estos fenómenos atmosféricos, tienen lugar hasta los diez o doce kilómetros de la superficie.

 

   -¿Y más arriba, qué hay?

 

   -Por encima está la estratosfera, hasta unos cien kilómetros.

 

   -¿Y por encima de la estratosfera?

 

   -Un gas que llaman geocoronio, letal para los humanos. Con todo, los cohetes tripulados hoy se atreven con el espacio y preparan viajes a Marte, a Saturno y más allá de nuestro Sistema Solar, que es como decir de nuestra casa.

 

   Hoy viajar en un avión es tan cómodo como hacer un crucero por el mar. Un avión es como un Hotel de muchas estrellas: ambiente agradable, espacios amplios, comidas exquisitas y entretenimientos variados, con camas en la clase turista.

 

   Hay aviones que usan luces de colores para simular auroras boreales dentro del avión con efectos relajantes. Hasta emiten resplandores para que los alimentos que se sirven a bordo sean más apetitosos.

 

   Y por no dejar fuera el sentido del olfato, Iberia ha creado una fragancia para que los pasajeros huelan a flores proporcionándoles una sensación de bienestar. En cuanto al paladar, los pasajeros durante el vuelo reciben comidas como en los mismos restaurantes de tierra.

 

   Según otra Compañía, sus nuevos aviones serán más funcionales: tendrán más espacio para equipajes, baños más grandes, asientos más cómodos, pasillos más amplios y zona libre para los pies debajo de los asientos.

 

   Las azafatas transmitirán confianza, aportarán servicios personalizados y con sentido del humor.

 

   -Con aviones así me apuntaba a darle la vuelta al mundo. Y con parada en todas las islas.

 

            Abrazos del abuelo Paco.

 

 

   23 octubre 2022

 

   Santana, domingo, las once y media en mi reloj cuentapasos. En la jaula como este verano. El sol no sale: han podido las nubes que amenazaban algo más.

 

   Lina coge el coche para subir a Misa de doce con los frailes. Ayer cumplió con las amigas de Murcia yendo a las Bodegas de “Juan Gil”, comiendo luego aquí, dando la sorpresa a su amiga Pilar que cumplía años, con una tortada que encargó a Lina, y muchas cosas más.

 

   Lina está en todo y le sale bien. Es cosa de las Linas. Me refiero a mi Lina, no a mi madre que era un ángel como ella. Ni a mi sobrina Lina, de José María, que no sabe qué dar a su tío de la tienda. Ni a la de Santiago, que ayer casó a una hija en Alicante.

 

   SOLEDADES:

 

   Estoy solo en casa, dije el otro día en Murcia, si descarto a los relojes, a mis libros y a muchas cosas más como la tele, el teléfono, el equipo de música, las fotos, los cuadros, las mesas, las sillas… y hablo del comedor donde escribo, que si abro puertas de armarios me inundan nuevos cachivaches o trebejos difícil de enumerar. ¿Quién habló de soledades?

 

   Y yo que siempre alabé la soledad de los franciscanos, yo que siempre me vi atraído por la doctrina de la parvedad, de la poquedad de estos frailes, la vida con sus gestos nos lleva a ser otros nos guste o no nos guste, queramos o no queramos.

 

   ¿Diré que encuentro más de veinte relojes en esta sala? ¡Qué locura!, ¡qué de objetos innecesarios! Deberíamos programar nuestra vida según necesidades. Es la nuestra una sociedad de consumo sin precedentes.

 

   Nos vemos abocados a morir de asfixia por tener abundancia de cosas innecesarias. No nos conformamos con lo justo. Aun en contra de la comodidad, nos atiborramos de cosas que nunca vamos a necesitar.

 

   Carecemos de espacio por dar cabida a enseres que no usamos. En mi caso, ¿para qué tantos relojes en este comedor?. Y lo que digo no es nuevo. Lo tuve que pensar antes. Y hasta escribí un Cuento sobre lo mismo:

 

   Era una plaga de coches porque cada persona tenía el suyo si no eran más. En una ocasión memorable las calles se llenaron de coches de tal forma que no podían caminar. ¿Qué digo caminar? No podían moverse, ni menos salir sus ocupantes de los mismos.

 

   Eran coches aplastados los unos contra los otros y morían como ratas cogidas en una trampa. Algo así puede ocurrirnos hoy con los objetos que nos achican la vivienda. Nos ahogamos con la abundancia sin sentido de cosas inservibles.

 

   -¿Un paraguas por un euro? Voy a comprarlo.

 

   -Pero si no llueve y tienes ya otros cuatro.

 

   -Pero es que a ese precio.

 

               Abrazos del abuelo Paco.

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