Hibridación.

 Murcia, lunes, 11:14 y cielo azul por donde mires. Poco que contar: que el Madrid ganara ayer al Barça por tres a uno no es nada importante. Mamá en el comedor y Marlén con Sara en el Bajo.

 

  BARÓMETRO:

 

   -He visto que el barómetro del comedor marca veinticinco grados de temperatura.

 

   -¿No son demasiados grados, Eugenio?

 

   -Algo subido parece, Lorenzo. Iré observándolo por si no se moviera o lo hiciera de forma anómala o extraña. Sería el cazador cazado: que está para dar la temperatura y se le coge dormido.

 

   -¡Pobre barómetro!”. ¿Sabría que es observado? ¿Acaso los relojes no hacen lo mismo? Uno se adelanta y de vez en cuando le atraso las agujas. Es otro cazador cazado, que perfecto no hay nada.

 

   -Nosotros los humanos tenemos conciencia que nos avisa. En nosotros es más evidente: ¿tú no has oído en tu interior una voz que te manda rectificar: “Eso que has hecho no está bien”,o que te alaba a veces: “Bien hecho, Pedro”.

 

   No te enfades, barómetro, no eres tú solo. Lo serías si marcaras siempre bien la temperatura.

 

   HIBRIDACIÓN:

 

   Un día de esta verano, movido de visitas familiares y de amigos, no recuerdo los motivos, propuse a mi mujer ir a comer fuera. Nos evitábamos cocinar primero y fregar después.

                               

   Cerca de casa hay un restaurante chino; yo había comido otras veces allí y eran muy amables los que lo atendían. En la mesa vecina a la nuestra había un señor comiendo con palillos. Nos hizo gracia con qué habilidad los manejaba.

 

   La comida era abundante y con nombres celestiales: arroz de cielo, rollos de ángel y cosas así. Se deja el comedor con pena: seguirías comiendo más tiempo. ¿Qué dirán de nosotros los chinos que vienen a España?

 

   Y yo seguía pensando: ¿Habrà matrimonios de chinos con españolas?, ¿de chinas con españoles? La lengua será un duro obstáculo. Además, yo si me casara con una china me preguntaría: ¿Dónde estará su pensamiento?

 

   ¿Por qué ahora llora?, ¿por qué ahora ríe? Que todo no debe estar en la lengua. Los recuerdos de la infancia no se borran fácilmente. Con el idioma no se cambian los sentimientos.

 

   ¿Ves chinos con chinas? Es un trozo de país trasplantado con sus maneras, sus costumbres, su religión y su lengua. Como una isla china dentro de España, pero la hibridación será más delicada.

 

   Los injertos para los árboles, que si no prosperan se arrancan y punto. Pero en las personas es otra cosa. Yo quisiera saber si es posible el injerto con personas de países diferentes.

 

   Hasta mañana, un abrazo del abuelo Paco.

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