El voto.
20 octubre 2022: Santa Irene.
Murcia, jueves, las nueve. Como ayer: nihil novum… Te cuento lo que encontré ayer:
19 octubre 2022
Murcia, miércoles, 11:30 en mi reloj –suena el de la torre-, blanco el cielo tirando a marrón; veremos en qué termina.
EL VOTO:
-La vida es así, Wenceslao: un camino que vamos viendo y conociendo conforme pasan los días. Si miramos hacia atrás, vemos asombrados lo que hicimos antes como fardos que fuéramos dejando en el camino: la infancia, nuestra boda, el nacimiento de los hijos…
Más cerca: el cambio de milenio, los nietos, el fútbol, el ordenador, el móvil… Con luz cegadora, por lo cercana, el Congreso de Diputados, Pedro Sánchez y Feijoo discutiendo unos Presupuestos sin ponerse de acuerdo…
-Pero como Pedro Sánchez tiene más votos, saca adelante lo que quiere. En Democracia lo que cuenta es el voto. Un voto solo, Adrián, es suficiente para ganar:
Pone Ministerios que no hacen falta, crea cargos que sobran, aumenta los coches oficiales que quiere, aumenta las Comunidades Autónomas, etc., etc.
Un Voto más en el recuento y todos los discursos sobran. Quien manda en Democracia es “Don Voto”. Tú di lo que quieras que a la hora de votar vienen los que están en la UCI y ganamos.
-¡Hombre, si está en la UCI no irá a votar!
-Pues, si; lo sacan de la UCI y a votar. Ya saben lo que suman y no pueden jugársela. Un voto puede decidir un cambio de Gobierno.
Oí que en una sesión votaron hasta con los pies. Sabían que por un voto, solo por un voto, Wenceslao, seguían allí o se iban a casa a buscar donde ganarse las habichuelas.
Cuentan que en un país americano, un señor joven y ágil, al que llamaron “el pianista”, corría y saltaba por los asientos de los que no fueron, pulsando los botones para que sumaran votos.
-Sería chocante.
-No tiene ninguna gracia, Adrián. Es que sabía que ganar o perder por un voto era seguir por otros cuatro años en la poltrona o dejar a los de enfrente.
-¿Y si se turnaran los Partidos cada dos o tres años?
-Yo también creo que había que cambiar el sistema, Adrián, porque lo de los votos no termina de convencerme. Cuando uno votó con el pie vi que era poco seria la medida. Y con “el pianista” saltando por encima de las mesas, lo mismo.
“Tú gobiernas dos años y luego otros dos años los contrarios”. Que así, con los votos, una vez que cogen el poder no hay fuerza humana que se lo quite. Que no, que no, que lo del voto es un cuento macabeo.
Hasta mañana, el abuelo Paco.
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