El tiempo corre.
12 Octubre 2022
Murcia, miércoles, las diez y cuarenta y dos minutos, con la torre de San Antolín a mi izquierda. ¿Te dije que ya cubrieron las campanas? Durante años estaban a la intemperie, sufriendo los calores del verano y los fríos invernales sin protección, como suplicando ayuda.
Ahora se ven protegidas tras unas ventanas, con una cúpula de tejas negras, y la Virgen arriba presidiendo, sin ninguna protección.
El cielo en Murcia amanece limpio de nubes; cómo acabará no lo sé, que el tiempo va por libre y hace lo que quiere. Si le pides agua, igual te manda sapos.
Hoy, Día de la Hispanidad, igual le coge de buenas y deja que el Rey Felipe VI y el Gobierno se luzcan viendo desfilar en paz las tropas militares y hasta aviones con la bandera de España por encima de Madrid.
YO:
-Tengo tres meses más de ochenta y nueve años, que cumplí el 28 de junio, Celestino.
-Veo que el tiempo te obsesiona, Desiderio. Igual se descubre pronto el elixir de la inmortalidad.
-Siempre tuve la ilusión puesta en ese milagro, pero veo que se tarda mucho, Celestino.
-¿Quién sabe? A la velocidad que vamos, en unos años…
-Que el Señor te oiga, Celes. ¡Mira que si un día nos levantamos oyendo decir: “¡Por fin salió la vacuna que nos libra de fallecer!”.
-Todo puede ser, Desi, que después del móvil y el Internet, ¿qué puede extrañar? Con los inventos que vemos en Medicina, ese elixir no puede sorprendernos. Cuando se están fabricando corazones en serie para trasplantes, ¿quién sabe si esa pócima milagrosa no va a dar la cara?
-Ay, Celestino, que Dios te oiga. Ahora sería el momento, que si nos vamos… “muerto el asno, la cebada al rabo” que dice el refrán.
-Eres incorregiblemente egoísta, Desiderio: si te vas tú, quedan tus hijos y tus nietos y nietas.
-Si pero…
-¿Pero qué, Desiderio? Si nadie muriera y todo fueran nacimientos, aquí no podríamos estar. ¿Tú crees que cien mil millones de seres humanos cabríamos en la Tierra, cuando con poco más de siete mil millones hay tanto paro? Como no fuera con el nuevo elixir un libro de instrucciones para saber cómo obrar.
-A lo mejor, Desiderio, se hacía más grande la Tierra, o se comunicaba con otros Planetas fácilmente.
-Pues, a esperar, que todo en esta vida está en saber esperar. ¿Tú has observado, Celestino, que si esperas algo con ilusión se alarga el tiempo de la espera? ¿Y que si algo temes se hace más corto?
Pues eso me ha ocurrido a mí: hasta los sesenta años, cuando nada temía, tardaban los años en pasar: pero después, cuando se ven al fondo las sombras del túnel, se ha disparado el tiempo.
Y siendo los mismos minutos los que antes me parecían horas, ahora las horas se han transformado en segundos y hasta en menos.
Un fuerte abrazo del abuelo Paco.
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