Conjeturas.

 4 octubre 2022

 

   Murcia, martes, it is twenty five to ten, San Francisco. Gracias. FELICIDADES A LOS FRANCISCOS DE LA FAMILIA.

 

   3 octubre 2022

 

   Murcia, lunes, las doce. Ya salí, bajé, subí, leí, desayuné… Ahora son las doce y toca escribir en la habitación del piano, con permiso de Marlén.

 

   ¿Por dónde empiezo mi Soflama? ¿Has visto…?

 

   No. He pensado muchas veces, Anselmo, si son de fiar los ojos de la cara. Ya sé que me vas a decir que sí, que ven lo que tienen delante, y si no lo ven es que estás ciego.

 

   Pero empiezan las dudas cuando observas que un palo se quiebra si lo introduces en agua. Sí, ya sé, el aire y el agua son medios de distinta densidad.  

 

   ¿Y si te pones gafas? Solo con unos cristales verías que lo que tienes delante, no es igual: o se acerca, o se hace más grande, o se aleja o se hace más pequeño.

 

   Tú mueve los cristales de tus gafas y compruebas que hay una ligera variación. Si en el ojo llevas cristalino, humor acuoso, esclerótica, coroides, retina y demás elementos para ver, ¿quién te asegura que lo que ves es como lo ves y está donde lo ves?

 

   -Piensas unas cosas, Anselmo, que son tonterías,  chorradas.

 

   -Ya lo sé, Vitrubio, pero como las pienso, las digo. ¿Tú estás seguro de que todos vemos las cosas igual?

 

   -¿Qué quieres decir, Anselmo?

   -Vamos a ver: tú cuando naces, el cielo que ves te dicen que es azul, como el mar. Para ti ese color es azul y todo lo que coincide con ese color dirás que es azul. Pero, ¿y si la mamá que te dijo que era azul el cielo y el mar lo veía rojo? Para ella su rojo era azul y todo lo que veía rojo pensaba que era azul.

 

   -Vaya un cacao que llevas en la cabeza.

 

   -Ya, ya, pero lo he pensado, Vitrubio.

 

   -Pues no pienses tanto que vas a terminar en un manicomio.

 

   -Como he pensado si lo que veo será de grande como lo veo o más pequeño.

 

   -¿También en el tamaño?

 

   -¿Y si el Universo cupiera en un vaso? Es por decir algo. ¿No se pensaba que un átomo era lo más pequeño que podía existir en la materia y, por tanto, lo llamaron así que quiere decir “sin división”?

 

   Como en otro terreno se llamó Finisterre al cabo más occidental del mundo conocido y luego se vio que en el átomo había como otro universo que con los ojos no se veía, y que más allá del cabo Finisterre, o fin de la tierra, había otro continente?

 

   -Estás mezclando churras con merinas, Anselmo.

 

   -Sí, no me hagas caso, Vitrubio, que la cabeza se pone a pensar y no hay fuerza que la detenga. Pero lo pienso. ¿No hay colores que el ojo no ve? ¿Qué son los rayos ultravioleta? ¿Qué son los rayos infrarrojos? No ve todo cuanto hay por ver, como el oído no oye cuanto hay por oír.

 

   Es limitado. Y si es limitado, pienso que puede dudar de sus posibilidades. ¿Por qué no ser el ojo una lupa tan poderosa que le haga creer al hombre que la mesa donde escribo es tan grande como la veo y que el reloj que da la hora está a la distancia que lo veo?

 

   -Los demás lo ven igual que tú, Anselmo –se atrevió su amigo.

 

   -Eso no resta valor a mi pensamiento: si todos los ojos están provistos cuando nacen de la misma lente o lupa para ver el mundo, todos estaremos equivocados, aunque todos veamos lo mismo. O ¿quién sabe?, ¿no pueden haber tantos tamaños diferentes o distancias como personas hay en el universo?

 

   Son conjeturas, Anselmo, hipótesis, suposiciones, opiniones, premoniciones, o como quieras llamar. Dijo alguien que si dejara de escribir se moría. Y yo digo lo mismo con el pensar.

 

              Hasta mañana, el abuelo Paco.

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