Comunidad europea.

    28 octubre 2022: Santa Hermelinda

   Rechazó cualquier propuesta de matrimonio, renunció a sus riquezas y se entregó a la soledad, el silencio y las prácticas de piedad. Murió a los 48 años a finales del siglo VI.

        

   Murcia, viernes, las nueve. Nihil novum… Un día más en la virtud pasado, un paso es más que te aproxima al Cielo.

 

   27 octubre 2022

 

   Murcia, jueves, 11:40 en mi reloj. Hoy puede el sol a las nubes: azul el cielo por donde lo mires. Ej más fuerte gana, como en los animales que vemos en Documentales de la Dos. ¿No pasa lo mismo con las naciones?

 

   COMUNIDAD EUROPEA:

 

   -¿Sabes, Eugenio, los años que tiene ya la Comunidad Europea y quién fue su creador?

 

   -Fue a comienzos de siglo, que un listillo pensó: “¿Y si Europa fuera una Nación?”. Pensaba que era mejor actuar como un solo bloque sus naciones que por separado: Francia, Reino Unido, España, Portugal, Italia…

 

   Ya en Grecia, antes de nuestra Era, sabía que hubo Estados que se juntaban para luchar ante una invasión.

 

   La idea fue tomando cuerpo: “Si nos unimos seremos más fuertes, que la unión hace la fuerza, no habría fronteras entre naciones y el Mercado sería Común”.

 

   La idea fue bien acogida por los países consultados y muchos se vieron como una gran potencia que podía competir con Estados Unidos de América, con Rusia, con China o con Japón.

 

   Pero pronto surgieron dificultades como en todos los principios: ¿Y con qué moneda pagaremos? –preguntó un país.

 

   Y se pusieron a pensar: Ni francos, ni liras, ni pesetas, ni escudos. Hay que poner una moneda común, nueva, para toda la Unión Europea. Y pensaron en el EURO.

 

   El Euro barrera a las demás monedas anteriores: Desde hoy solo habrá Euros, mal que le pese a muchos, que tendrán que hacer cuentas para convertir en euros su moneda, lo mismo en Francia, en Italia, en Grecia o Portugal.

 

   -¿Todos Conformes con el Euro? –se preguntaron al final.

 

   -No hay más remedio –concluyeron-: fuera, pues, liras, florines, pesetas, francos y dracmas. Ahora todos la misma moneda: Don Euro.

 

   -¿Y la lengua? –dijeron pronto. Cuando se pensó en una sola Lengua para la nueva Nación Europea, no era fácil encontrar la solución que contentara a todos. “¿Por qué el Inglés?”. “¿Por qué el español?”. “¿Por qué el alemán?”.

 

   -Se pensó en una nueva; el Esperanto, pero que cada país hable su lengua en casa. Los franceses el francés; los españoles el español; los estonios el finés, etc. Y todos estuvieron de acuerdo.

 

   En cuanto a las Religiones, lo mismo: que cada cual practique la suya. Habría templos para todas las creencias: iglesias, sinagogas o mezquitas en todas las naciones.

 

   Algunos países, aun viendo las ventajas de la unión, pensaron y manifestaron que no era justo que naciones como Alemania, Austria, Dinamarca, Noruega o Luxemburgo con PIB entre treinta y cuarenta mil euros, tuvieran que unirse a otras como Polonia con 3000 euros de PIB, a Rumanía con  1600, o a Bulgaria y Grecia con 1000.

 

   -¿Y cómo lo resolvieron?

 

   -Los comienzos de algo tan importante tuvo sus dificultades, pero se fueron venciendo, poniendo de su parte un poco cada uno.

 

   Se formó un nuevo Estado con la capital en Bruselas. Y así, poniendo aquí y quitando allá, a trancas y barrancas muchas veces, ya ha cumplido un cuarto de siglo de existencia.

 

                                Abrazos del abuelo Paco.

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