Ojo clínico.
28 septbre 2022: San Adolfo, hijo de padre musulmán y madre cristiana, que dio su vida en Córdoba, en el reinado de Abderramán II, al rechazar volver al islam.
Murcia, miércoles, las nueve. Sigue la maldita invasión rusa en Ucrania. Menos mal que España ganó a Portugal en Bragas, digo en Braga, en un partido que se daba por perdido.
Por lo demás, sin novedades: nihil novum… Te cuento de ayer:
27 septbre 2022
Murcia, martes, las doce menos veinte, con el piano. Acabo de oír a Marlène: “Ya puede pasar, don Francisco”. Y yo, obediente, dejo el comedor.
Ya estuve en el Bajo con mi bici estática y con Sara; ya mandé mi Soflama a los hijos, ya desayuné y despaché otras cosillas que salieron al paso.
¿Te has fijado que la vida de cada día es una sucesión sucesiva de sucesos por suceder? Por suceder sobre todo, que hay cosas que se presentan cuando menos se espera que sucedan.
OJO CLÍNICO:
Luchó con su calvicie poniéndose un peluquín aunque viera que no engañaba a nadie. Luego fue a un gimnasio para estar en forma, con masajes contra las arrugas de la piel. Y hasta, no pudiendo soportarlo, salía con sus hijas de noche, bebía como un cosaco y movía el esqueleto hasta la madrugada. “¡Guerra a los años!”, era su consigna, como si los años fueran una enfermedad.
No pensaba doña Tecla que tenemos los humanos un ojo clínico que conoce por instinto, sin reflexión, los años que tiene otra persona. ¿Quién no sabe que un niño tiene diez años y un anciano pasa de ochenta? ¿Que una anciana, por muchos potingues que se ponga en la cara, sigue siendo anciana? Es el ojo clínico que nos dice, desde no sabemos dónde, la edad de otra persona.
Lo mismo con la estatura: “Es alto, es bajo, es diminuto”. Con mirar se sabe. El ojo misterioso lo advierte sin aparatos ni mediciones.
Y quien dice la talla o la edad dice la bondad o la belleza. No necesita de cálculos para saber, en el primer encuentro, lo que hay. ¿Dónde está la oficina que estima o evalúa estas cosas?
En los valores de belleza o bondad puede haber sus dudas, pero en la edad y en la talla, quizás porque se mueven en magnitudes fijas, precisas, mensurables, lo tienes más claro: al primer golpe de vista sabes con quién te la juegas. No valen afeites ni cirugías para engañar al ojo clínico que, como un termómetro, sabe sin variación posible la verdad.
AVISOS:
-Deja de llorar, Bienvenido, ya está bien.
-Es que lo quieren todo, Jonás, son insaciables. No saben que sufrir es bueno, que el dolor los purifica: que todo no es gozar en esta vida.
-En eso llevas razón, Bienve, los niños no saben que lo que vale se aprende con esfuerzo.
-Tú lo has dicho: ¿qué ejemplo reciben hoy los niños sino Hedonismo?: “Lo que quieras, hijo, que yo no tuve tanta suerte”, como si le hubiera ido tan mal con el esfuerzo.
-¿No será que la crisis que padecemos sea un castigo? ¿Que piense que debe estar todo a la medida de sus deseos?: “Quiero un coche, toma dos coches”: “Quiero un viaje, toma un Crucero por el Mediterráneo”; “Quiero mil euros, toma cinco mil”. ¿Qué Escuela es esa para los hijos? “Yo no tuve, a ti que no te falte”, “Yo conseguía con esfuerzo, tú tómalo sin esfuerzo”.
Creo que Dios está avisando con estos desastres que manda, que no es ese el mejor camino. ¿Será que Dios avisa, Bienvenido, que tenemos que volver a la filosofía del esfuerzo? No me extrañaría que esto deba ser por algo, Bienve, que es un aviso.
-Si Él lo manda será por algo.
El abuelo Paco.
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