La hoja roja

 23 septbre 2022: San Lino

 

FELICIDADES A LAS LINAS TERRENALES Y CELESTIALES

    De ayer.

 

 

   22 septbre 2022

 

   Capicúa, Murcia, jueves, 12:10, en la mesita octogonal de la galería, a unos metros de mamá, que ve la tele. Marlène ha ido a la farmacia; tiene mejores piernas que nosotros.

 

   DELIBES:

  

   Tropiezo con un libro de Miguel Delibes, que leí hace tiempo: “La Hoja Roja”, de la Biblioteca Básica Salvat. El Prólogo es de Francisco Umbral. En su día escribí en la primera página: “Me ha hecho pasar unos días deliciosos con Desi, con Picaza, con Eloy, don Miguel, 14-IX-86”. Por la fecha, hace 36 años que lo leí.

 

   Sé que me gustó su lectura. Y es que Delibes escribe bien, con palabras justas y expresivas. Un gran maestro de la Lengua: por eso, quizás, fue Académico. Sintió el mazazo de la jubilación que sienten los demás, la soledad del jubilado, y lo expresó magistralmente en su novela.

 

   En los librillos de papel de fumar que usaban antes para hacer los cigarros –yo recuerdo a mi abuelo José María-, había al final una hoja roja que avisaba de que se estaba acabando, quizás para que compraras otro. Se pensaría que lo ibas a sentir si te quedabas sin papel para liar otro cigarro.

  

   La gente que fumaba era previsora y siempre disponía de librillos de repuesto por si se quedaba sin él. De todas formas, la hoja roja que llevaban al final cada librillo, cuando quedaban cuatro o cinco, lo advertía. Y eso es para Delibes la jubilación, como una hoja roja que advierte del final.

 

   Quiero recordar que Eloy queda solo con Desi, que lo cuida y se casa con ella. Ha comprobado que ya no tiene otra cosa, que no quiere vivir en Madrid con su hijo teniendo una brillante carrera que le pagó él. Eloy representa a los que viven su vida de amores y trabajos y luego se quedan solos.

 

   Creo que leeré de nuevo el libro. Y luego, quizás, “Cinco horas con Mario”, y veré esa película con Francisco Rabal que hace un papel de simplón que persigue a las palomas.

 

   Delibes es un sentimental, que lleva a sus libros situaciones reales de la vida. Todos somos un poco así, como Delibes, que no quiere ser viejo y ve que los amigos van cayendo cerca y que se queda solo; que el tren no se detiene, que su estación llega, y que los más jóvenes están desentendidos de su tragedia, como si ellos no fueran a ver nunca la hoja roja del librillo de fumar.

 

         Un fuerte abrazo del abuelo Paco.   

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