Filing.

 30 septbre 2022: San Gregorio

 

   Murcia, viernes, las nueve menos veinte, con poco que contar, si no es la vida de Tamara o los Presupuestos del Gobierno.

   ¡Ah! Y que ayer vino a vernos mi nieta Lina con su primo Jaime. Hablaban con la abuela de sus viajes de este verano, nacionales y de fuera de España.

 

 

   29 septbre 2022

 

   Murcia, las doce, con el piano. Vengo de la terraza de dar un paseo, o de hacer pasos. Hoy celebra la Iglesia los Santos Miguel, Gabriel y Rafael:

   FELICIDADES A LOS MIGUELES Y GABRIELES DE LA FAMILIA, he puesto en mi Soflama. Tres en uno, como la Santísima Trinidad: Miguel, Miguel Ángel y Gabriel.

 

   FILING:

 

   Tuve un amigo, Ricardo, que me regaló dos libros cuando íbamos a la piscina: “Poetas murcianos” y “Ronda huertana”. El primero recogía poesías de Vicente Medina, Selgas, Vaquero, Balart –por quien lleva su nombre esta calle-, Frutos Baeza, Martínez Tornel, Jara Carrillo, y otros poetas murcianos del siglo XIX. El otro libro era una novela premiada con “La Hoja de Laurel” en 1969.

  

   Mi amistad con Ricardo era reciente. Nos vimos en la piscina y pronto sentimos deseos de seguir hablando. Yo, por mi parte, le regalé mi “QUIJOTE PARA NIÑOS” y mi primer libro publicado: “PP o PSOE, TÚ DECIDES”.

 

   Hay algo en las personas, que llamamos filing, que nos atrae a unos y repele a otros. No sabría decir qué es, por qué se da ese sentimiento, ni dónde se encuentra; pero sí los efectos son evidentes.

 

   Es como si lleváramos con nosotros, dentro, escondido, a otra persona, que dijera: “Este es buen amigo, me gusta su amistad”; o, por el contrario, “A este no lo soporto; sois de signo contrario”.

 

   Cuando hacíamos el Servicio Militar, se juntaban en el Cuartel cien o doscientos jóvenes que no se habían visto antes. Al vestir todos igual, no sabía nadie quién era quién, de qué familia venía o cuál era su oficio.

 

   Pero pronto, curioso, se formaban grupos de cuatro, de dos, de seis, que se buscaban para salir o estar juntos. Era ese sentimiento que advertía: “Este es amigo y ese no”. 

 

   En estos microgrupos, luego, sabían que uno era albañil, otro agricultor y otro estudiante de medicina; que uno era del Partido Popular, otro Socialista y Comunista otro. Pero todos se reían con las mismas cosas.

 

                                      El abuelo Paco.       

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