Discusiones.

26 septbre 2022: Santa Teresa de Couderc, siglo XIX, fue canonizada por Pablo VI en 1970.

  

   Murcia, lunes, las nueve y media. Los cielos se enfadaron a media noche y tiraron piedras a las ventanas. Luego se tranquilizaron. Nihil novum sub sole. Mañana más.

 

   24 septbre 2022

 

   Murcia, sábado, la una y cuarto, con el piano. Vino Miguel, mamá se fue a la peluquería, Lina al mercado y así.

 

   DISCUSIONES:

 

   -Dicen que va a subir el IVA, Genaro.

   -¿Y qué, Rosendo?

   -¿Cómo que y qué? ¿Te da lo mismo pagar diez euros que doce en lo que compras?

   -¿Eso es subir el IVA?

   -¿Tú qué creías, que era cobrar una quiniela de catorce? Subir el IVA supone un coste adicional en tus compras para que los Ministros reciban más dinero.

   -No creo que sea así, Rosendo.

   -Vives en las nubes, Genaro: no te importa lo que hacen los políticos.

   -Y vivo bien así, ¿no los nombramos para gobernar? Pues dejemos que gobiernen.

   -Contigo no se puede hablar: te despluman y te quedas tan fresco.

   -No, Rosendo, lo que digo es que si quieres que gobiernen otros, en las próximas elecciones no los votes.

   -¿Tú ves bien que la Ministra cada día se cambie dos veces de ropa?

   -La mujer es coqueta por naturaleza. ¿Te acuerdas de la esposa de un Jefe filipino que tenía dos o tres mil pares de zapatos? Creería que así resolvía mejor los Asuntos de Estado en Europa, en Asia o en América. Si vas a gusto contigo mismo eres otro.

   -¿Tanto como otro…?

   -Sí, sí, Genaro, la ropa influye en tus discursos más de lo que piensas.

   -Bueno, bueno, ¿y tanto gastar en armamento y en guerras los gobiernos?

   -¿Qué más quisieran ellos que acabar con las guerras en el planeta? Las guerras son enfermedades que se heredan, Genaro.

   Es muy fácil criticar. No veo bien que estemos siempre hablando del Gobierno y de lo mal que se portan los Ministros con nosotros.

   Para eso está la Oposición, para ver en qué se pasan o en qué no llegan. Pero que nosotros estemos encima, me parece una insensatez  y una injusticia.

   Una insensatez porque no les dejamos obrar libremente y una injusticia porque están donde están legalmente por unas elecciones libres.

   -Bueno, Rosendo, no te pongas así. En adelante, no hablaré mal de los Ministros, que ya tienen lo suyo con gobernar.

   -Debemos agradecerles que miren por los problemas de los españoles mientras que nosotros leemos el periódico o vemos la televisión en nuestra casa.

   ¿Qué ganan mucho? ¿Y qué quieres, que nos resuelvan los problemas y encima que pasen hambre?

              Hasta mañana, el abuelo Paco.

  

 

   25 septbre 2022

 

   Murcia, domingo, las once y diez en el reloj que tengo enfrente. Día travieso: no llueve, pero amenaza; ni fu ni fa ni lo contrario; indeciso.

  

   Hubo, no hace mucho tiempo en España, un Presidente de Gobierno que andaba como el tiempo: no se atrevía a tomar decisiones importantes.

   Se llamaba José Luis Rodríguez Zapatero, y una de sus grandes preocupaciones eran los “extremos vitales” que él llamaba.

   -Los extremos me quitan el sueño, Sonsoles –decía a su mujer. Sonsoles, ya hecha a sus delirios y disparates, no le hacía caso.

   Y él, como un disco rayado, volvía a la carga: “¿Cómo acabaría yo con los extremos?”. Sonsoles le preparaba una infusión de tila y lo calmaba.

   -“¡Duerme, cariño, que nadie te hará daño!”. Pero él volvía a sus pesadillas. Su mujer no sabía que a su marido le quitaba la tranquilidad que nacieran tantos niños de un tiempo a esta parte y que los ancianos no se murieran pronto.

   Hasta que un día, su mujer exclamó: “¡El aborto y la eutanasia!”. ¿Cómo no lo había pensado antes? Y llamó a su amiga Aido, de cuando iban al Instituto, y le dijo: “Tenemos que hablar seriamente, Aido”. “¿Qué te ocurre, Sonsoles?

   Y le dijo que su marido no dormía pensando que nacían muchos niños y los abuelos no se morían pronto.

   -Eso lo arreglaba yo de un plumazo –dijo su amiga con una risa diabólica-: dile a José Luis que me haga Ministra y se lo resuelvo en un pispás.

   Y con poco más, Aido fue Ministra y la Ley del Aborto un derecho de la mujer. En cuanto a los mayores de sesenta años tenían que ir al Optativo. Este médico no quería motores averiados y pronto los mandaba al desguace.

   Zapatero llamó aparte a la nueva Ministra y le dijo exultante: “Como has hecho bien tus deberes, te subiré el sueldo y te daré unas vacaciones extra”.

   Y Aido le contestó con otra risa diabólica: “¿Por qué no imponer en la Universidad la asignatura de Feminismo?”.

                   El abuelo Paco

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